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Eventos y Motivación

Lola Esquivias, Licenciada en Filología Inglesa y Coach profesional acreditado como ACTP por la International Coach Federation (ICF) y AECOP. Actualmente docente en ESODE y en la Universidad Antonio de Nebrija, además de Coordinadora del Máster en Organización Integral de Eventos MOIE Esode/Nebrija. Ha estado 18 años trabajando en marketing y publicidad en anunciantes y agencias de publicidad (Gillette, Contrapunto, Expo 92, Isla Mágica, Zamorano Asociados), Además, cuenta con más de 15 años de experiencia como docente universitaria en cursos de grado y postgrado, impartiendo módulos de marketing, publicidad y relaciones públicas.

 

En primer lugar definamos lo que es motivación: podemos considerar que es  la tendencia emocional que facilita el cumplimiento de una meta, o de forma más simple, es aquello que nos mueve hacia “algo”. En el ámbito empresarial ¿qué es ese algo?, ¿qué nos motiva? Puede ser, por ejemplo, un incremento salarial, el reconocimiento de los demás o alcanzar un objetivo concreto.
Las empresas cada vez son más conscientes de que es necesario motivar a sus empleados,  e  incluyen (aunque no todas) en su gestión de RRHH acciones cuyo resultado sea que los empleados se sientan más identificados con la empresa y con más ganas de participar en los planes de la misma, es decir, que se sientan motivados. Las que llevan cabo esa política incluyen en sus planes la organización de eventos de motivación, que son eventos planificados para cohesionar e incentivar a los trabajadores. 
Es esencial que esos eventos se coordinen con el resto de acciones de RRHH. No se puede descuidar el salario, el reconocimiento o el ambiente de trabajo, pero si se cumplen unas mínimas condiciones, y se integran dentro de la política de RRHH con una estrategia y unos objetivos, los eventos pueden ser de gran utilidad. Acciones como actividades deportivas (torneos de futbol, pádel,..), actividades de formación diversa (cursos de cocina, visitas a Museos, conferencias…), acciones de voluntariado, o las típicas actividades en exterior como el paintball, crean equipo y ha quedado demostrada su eficacia.
Una vez establecida esta relación entre motivación de los empleados y eventos organizados con ese objetivo, quiero hacer una reflexión. ¿Qué ocurre cuando la empresa no es consciente del valor que tiene motivar a sus empleados? Si la empresa no contempla esa necesidad, el empleado debe motivarse por sí mismo, y este es el punto que, como Coach, me parece interesante abordar.
¿Qué puedo hacer para ir al trabajo con ganas? ¿Para tener ilusión por el trabajo? Es muy importante el equipo que nos rodea, saber comunicarse con los que están en nuestra misma situación (¡si la empresa no organiza un torneo de pádel lo hare yo!) . Y a quien se encuentre en esta tesitura, le recomiendo fijarse cada día una meta alcanzable, por pequeña que sea, y no acabar la jornada sin haberla conseguido. La satisfacción  que produce alcanzar un objetivo compensará la falta de empatía de los directivos, cuando se dé este caso.
Precisamente en las empresas de Organización de Eventos, al igual que en todas las empresas de servicios relacionadas con la comunicación, se trabaja a destajo. Los horarios y la intensidad del trabajo son desbordantes. Si la Dirección de la agencia no es capaz de transmitir el valor que aporta su trabajo a cada uno de los empleados, será el propio empleado quien tenga que crear sus elementos de motivación para llevar a cabo sus tareas con éxito y felicidad. Y para ello el Coaching es una herramienta de gran valor y apoyo.